España vive una nueva forma de precariedad que crece silenciosamente: la pluriactividad. Según datos difundidos por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) a partir de cifras oficiales del Ministerio de Trabajo, ya son 269.146 los españoles que desempeñan dos o más actividades laborales a la vez.
Esto supone un aumento del 46,9 % desde 2020, cuando apenas eran 183.209. En tan solo cinco años, el número se ha disparado, dejando en evidencia la incapacidad del Estado para garantizar condiciones laborales estables y un salario digno a quienes sostienen el tejido productivo del país.
Las causas son claras: el coste de la vida se dispara, los salarios no alcanzan y la presión fiscal sobre los trabajadores autónomos es asfixiante. Muchos optan por mantener un empleo asalariado mientras emprenden por su cuenta para complementar ingresos. Sin embargo, la legislación actual convierte esta doble carga en una trampa: cotizan en dos regímenes, pagan más impuestos y apenas reciben protección.
El informe revela que Canarias, Comunidad Valenciana y Cataluña son las comunidades donde más crece la pluriactividad, con incrementos de entre el 10 % y el 14 %. En cifras absolutas, Cataluña, Madrid y Andalucía concentran casi la mitad de todos los autónomos que viven esta situación.
Aún más llamativo es el dato sobre nacionalidad: el 96,5 % del crecimiento de los autónomos desde 2021 corresponde a personas extranjeras. Mientras los españoles abandonan el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), los emprendedores extranjeros llenan ese vacío. Esto demuestra que la precariedad no entiende de fronteras, pero sí de abandono institucional.
Desde Tercera Edad en Acción consideramos que esta situación es inadmisible. España no puede construirse sobre la fatiga y la desesperanza de quienes trabajan.
Reclamamos una reforma integral del RETA, con reducción de cuotas para quienes cotizan doble, simplificación real de la burocracia y mayor protección ante enfermedad o jubilación. Además, exigimos políticas que reconozcan el valor del trabajo autónomo sénior, permitiendo a las personas mayores complementar su pensión sin ser penalizadas.
El esfuerzo y la constancia son valores que este país debe proteger, no castigar.
Somos un partido político que defiende a quienes levantan España cada día, sin privilegios ni favores.
Desde Tercera Edad en Acción decimos basta.
El trabajo debe ser digno, y la justicia social, una prioridad.
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