La situación de la sanidad pública en Andalucía ha alcanzado un nivel de deterioro que ya no puede ser ignorado. Las dificultades para conseguir una cita médica, el aumento de las listas de espera y la falta de profesionales sanitarios reflejan un sistema tensionado que no está respondiendo adecuadamente a las necesidades de la población.
Datos recientes muestran que Andalucía se encuentra entre las comunidades con mayores tiempos de espera tanto en consultas de especialistas como en intervenciones quirúrgicas. A esto se suma la sobrecarga en Atención Primaria, donde en muchos casos los pacientes deben esperar días —o incluso semanas— para ser atendidos, cuando este nivel asistencial debería garantizar inmediatez.
Especialmente preocupante es la escasez de médicos de familia y pediatras, una situación que no es nueva pero que se ha agravado por la falta de planificación y por unas condiciones laborales que empujan a muchos profesionales a abandonar el sistema público. Este déficit impacta directamente en la calidad de la atención y en la seguridad de los pacientes.
El reciente caso de los retrasos en los cribados de cáncer de mama ha puesto de manifiesto fallos estructurales en la gestión sanitaria, con consecuencias potencialmente graves para la salud pública.
Mientras tanto, el incremento del gasto sanitario no se traduce en mejoras perceptibles, lo que evidencia un problema de eficiencia en la gestión de los recursos.
Desde Tercera Edad en Acción consideramos inaceptable esta deriva. La sanidad pública debe ser un pilar sólido, accesible y de calidad para toda la ciudadanía. Por ello, exigimos medidas urgentes: refuerzo de la Atención Primaria, mejora de las condiciones laborales del personal sanitario, reducción efectiva de las listas de espera y una gestión transparente y orientada a resultados.
La salud no puede esperar. Y la ciudadanía tampoco debería tener que hacerlo.



