Se han conocido los datos y España ha alcanzado en 2025 un nuevo máximo histórico en bajas laborales, con un impacto económico superior a los 18.400 millones de euros. Sin embargo, más allá de la cifra, lo verdaderamente preocupante es la falta de respuestas eficaces por parte de las instituciones
El aumento de la incapacidad temporal no es un fenómeno aislado ni simplificable. Se trata de un problema estructural que refleja el deterioro progresivo de pilares esenciales del Estado del bienestar. Las listas de espera sanitarias, que superan los 800.000 pacientes con una media de 126 días, están prolongando innecesariamente los procesos de recuperación. A esto se suma el incremento de los problemas de salud mental y el envejecimiento de la población activa, factores que las administraciones reconocen pero no abordan con la urgencia necesaria
Mientras tanto, el diálogo entre Gobierno, sindicatos y patronal permanece estancado, sin consensos ni medidas concretas que permitan revertir la situación. La falta de coordinación y decisión política está agravando un problema que afecta tanto a trabajadores como a empresas
Especialmente preocupante es la situación de los autónomos, que registran menos bajas no porque gocen de mejor salud, sino porque no pueden permitirse dejar de trabajar. Este dato evidencia una desigualdad estructural dentro del sistema que sigue sin corregirse
Desde Tercera Edad en Acción denunciamos que este no es un problema de absentismo, sino de abandono institucional. España necesita reforzar su sistema sanitario, adaptar sus políticas laborales al envejecimiento de la población y garantizar condiciones dignas para todos los trabajadores
Sin salud, no hay empleo. Y sin decisiones políticas valientes, no hay solución posible



