Editorial.-
En los relatos y documentos de otras épocas ya se reflejaban los problemas cotidianos de la gente común. Con matices, no son tan distintos de los que enfrentamos hoy en día.
La gran diferencia es que ahora contamos con medios de comunicación y redes sociales que nos permiten conocer, casi al instante, lo que ocurre en cualquier lugar del mundo.
Sin embargo, la cantidad de noticias es tan grande y constante que a veces resulta difícil procesarla. Ese exceso de información puede llevarnos a desconectar de la realidad como una forma de protegernos y darnos espacio para asimilar todo lo que sucede
De ahí la necesidad de seleccionar las fuentes informativas, tanto en lo relativo a los medios como a las personas que a diario nos ofrecen sus puntos de vista y su enfoque sobre lo sucedido.
Se trata de un trabajo interno, que cada uno de nosotros debe llevar a cabo, con el fin de ir encajando las noticias y todas las reflexiones que a su alrededor se ofrecen desde distintos puntos de vista y obtener las propias conclusiones y extraer lo mejor de cada fuente.
Vivir de espaldas a la realidad puede hacernos sentir una aparente tranquilidad y sosiego, temporal la mayoría de las veces, pero que casi seguro nos alejará de la posibilidad de mantener al día los criterios de decisión y por lo tanto afrontar las decisiones que a buen seguro, más tarde o más temprano, tendremos que tomar en cualquiera de los órdenes de nuestra vida.
Mantener un espíritu crítico, nos permitirá analizar los hechos desde una distancia prudente, para no dejarnos llevar por sesgos o ideas preconcebidas, y así poder dar la mejor respuesta y siempre considerando la posibilidad de que puede haber otro punto de vista distinto al que hasta cada momento habíamos ido defendiendo.
Debemos otorgar valor a nuestra experiencia vital, a los años de juventud acumulada, que cada uno de nosotros atesoramos y con todo ese bagaje estar atentos a la realidad histórica que nos ha tocado vivir y pasar a ser partícipes de la misma.
La participación ciudadana a través de asociaciones, agrupaciones políticas, organizaciones culturales o cualquier otro grupo de interés, nos hace percibir más de cerca la realidad que afecta a otras personas de nuestro entorno y nos enriquece con las aportaciones que todos somos capaces de intercambiar.
Hay que dar la bienvenida a las ideas que aúnan, que de forma holística incrementan los esfuerzos individuales y generan una inercia positiva y de progreso.
Desde Tercer Edad en Acción, queremos solicitar vuestro apoyo y entusiasmo, así como agradecer a todas las personas que con su esfuerzo han mantenido, desde 2018, activa la llama de la voz de la experiencia de vida en el panorama político español, tan necesitado de sentido común, donde las personas sean lo más importante y no unos meros espectadores que asisten contemplativos a lo que desde las distintas fuentes de poder se decide y marca.
El Futuro es de todos nosotros y el Presente es la vía para conseguirlo.



